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	<title>Miguel &#193;ngel Mart&#237;nez</title>
	<link>http://www.miguelangelmartinez.net/</link>
	<description>Bienvenidos/as a este espacio web en el que se puede acceder a algunos de los trabajos realizados por el profesor de sociolog&#237;a Miguel A. Mart&#237;nez L&#243;pez a lo largo de su trayectoria profesional. Aunque los temas m&#225;s recurrentes ata&#241;en a la sociolog&#237;a del espacio urbano, fundamentalmente, y al estudio de algunos movimientos sociales (urbanos, en gran medida), tambi&#233;n se incluyen textos relativos a otras tem&#225;ticas: autogesti&#243;n-participaci&#243;n, metodolog&#237;as de investigaci&#243;n-acci&#243;n participativa, democracia participativa, educaci&#243;n, migraciones, etc. Algunos textos est&#225;n s&#243;lo disponibles en ingl&#233;s, gallego o portugu&#233;s, aunque la mayor&#237;a est&#225;n redactados en castellano.</description>
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		<title>&#161;Nos vemos en las calles! Apuntes sobre la Bicicr&#237;tica de Madrid</title>
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		<dc:date>2010-09-01T07:17:53Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


		<dc:subject>Sociolog&#237;a Urbana</dc:subject>
		<dc:subject>Movimientos Sociales</dc:subject>
		<dc:subject>Espacios</dc:subject>

		<description>La vida es como montar en bicicleta. Hay que estar en continuo movimiento para mantener el equilibrio. Albert Einstein Desde diciembre del a&#241;o 2004 se celebra la Bicicr&#237;tica en Madrid el &#250;ltimo jueves de cada mes. Es una movilizaci&#243;n ciudadana que tambi&#233;n se convoca peri&#243;dicamente en m&#225;s de 300 ciudades del mundo, pero lo impactante del evento madrile&#241;o es la abundante asistencia de ciclistas (y patinadores) que ha reunido en los &#250;ltimos a&#241;os (m&#225;s en las fechas (...)

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&lt;a href="http://www.miguelangelmartinez.net/?+-Espacios-+" rel="tag"&gt;Espacios&lt;/a&gt;

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 <content:encoded>&lt;img src=&quot;http://www.miguelangelmartinez.net/local/cache-vignettes/L150xH113/arton146-11242.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width='150' height='113' class='spip_logos' style='height:113px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;La vida es como montar en bicicleta. Hay que estar en continuo movimiento para mantener el equilibrio.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Albert Einstein&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde diciembre del a&#241;o 2004 se celebra la Bicicr&#237;tica en Madrid el &#250;ltimo jueves de cada mes. Es una movilizaci&#243;n ciudadana que tambi&#233;n se convoca peri&#243;dicamente en m&#225;s de 300 ciudades del mundo, pero lo impactante del evento madrile&#241;o es la abundante asistencia de ciclistas (y patinadores) que ha reunido en los &#250;ltimos a&#241;os (m&#225;s en las fechas c&#225;lidas que en las fr&#237;as o lluviosas), llegando a superar los 4000 participantes en algunas de las ediciones de 2009 y 2010 (incl&#250;yanse aqu&#237; los eventos hermanos de La Criticona -o &#8220;Masa Cr&#237;tica mundial&#8221;- y la Ciclo Nudista). A t&#237;tulo comparativo, consid&#233;rese que en ciudades como Mil&#225;n, Londres o Nueva York, sus respectivas &lt;i&gt;Critical Mass&lt;/i&gt; mensuales no re&#250;nen generalmente a m&#225;s de 200 personas. La indudable relevancia pol&#237;tica de esta nueva ocupaci&#243;n social de las calles nos obliga a preguntarnos acerca del porqu&#233; de este &#8220;&#233;xito&#8221; y a reflexionar sobre algunas de sus implicaciones en tanto que novedoso movimiento urbano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;
Cuando el n&#250;mero importa&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El concepto de &#8220;masa cr&#237;tica&#8221; remite, esencialmente, a un n&#250;mero. Representa la cantidad m&#237;nima de elementos que se necesitan para atravesar un umbral, una fase, una situaci&#243;n. Aunque se ha usado en f&#237;sica, matem&#225;ticas o epidemiolog&#237;a, en el contexto de la movilidad urbana remite al n&#250;mero m&#237;nimo de ciclistas juntos que son necesarios para circular con prioridad sobre los veh&#237;culos motorizados. Al reunirse la masa cr&#237;tica, pues, se revierte el predominio que tienen los coches sobre las bicicletas en las circunstancias habituales de competencia individualizada &lt;i&gt;vis a vis&lt;/i&gt;. No es necesario que el n&#250;mero sea &#8220;masivo&#8221;, s&#243;lo lo suficientemente &#8220;cr&#237;tico&#8221; para que abra una fisura en el orden vigente, para que cree un espacio para su propio reconocimiento.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los desplazamientos r&#225;pidos son un campo de conflicto social, de relaci&#243;n de fuerzas. Los veh&#237;culos m&#225;s lentos -y sus pasajeros o conductores- son siempre los m&#225;s vulnerables. S&#243;lo la reuni&#243;n &lt;i&gt;numerosa&lt;/i&gt;, unida y cooperativa de los veh&#237;culos lentos genera una &lt;i&gt;percepci&#243;n&lt;/i&gt; de menor vulnerabilidad en todos los actores, debido a que tambi&#233;n introduce nuevos &lt;i&gt;riesgos objetivos&lt;/i&gt; para los veh&#237;culos r&#225;pidos que traten de sortear a la masa lenta. En cuanto la masa se fragmenta por debajo de su cantidad cr&#237;tica, los veh&#237;culos r&#225;pidos recuperan su predominio y su amenaza. Se vuelve al umbral de la normalidad, del consenso y de la jerarqu&#237;a tradicionales.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La potencialidad y eficacia simb&#243;lica del concepto &#8220;masa cr&#237;tica&#8221; reside en un crudo juicio pol&#237;tico de fuerzas pugnando por la soberan&#237;a y la legitimidad: cuantos m&#225;s seamos, mejor (m&#225;s derecho tenemos) para alterar el orden de la movilidad urbana. En contraste, las etiquetas identificadoras de otras luchas urbanas (como las de okupaci&#243;n, V de vivienda, los &lt;i&gt;salvem&lt;/i&gt;, etc.) se sostienen m&#225;s en principios axiol&#243;gicos: la lucha, la resistencia y la oposici&#243;n, aunque provengan de una minor&#237;a, son la fuente instituyente del cambio social. Pero no nos equivoquemos: ni los primeros pueden ocultar sus &#225;nimos de protesta, ni los segundos pueden movilizar y sostener su envite sin una masa cr&#237;tica adecuada (m&#237;nima, redundante) a cada acci&#243;n y situaci&#243;n (cualquier asamblea interna, por ejemplo, necesita un m&#237;nimo &lt;i&gt;quorum&lt;/i&gt; para que sus decisiones sean leg&#237;timas).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El n&#250;mero exacto de la masa cr&#237;tica ciclista, no obstante, no es f&#225;cil de determinar pues depende de cada contexto de percepciones. En Nueva York ha sido el ayuntamiento el que ha tratado de criminalizar el evento determinando el n&#250;mero m&#225;ximo de 50 ciclistas que pueden circular juntos sin solicitar autorizaci&#243;n legal. Es evidente que algunos menos de 50 ciclistas tambi&#233;n pueden constituirse en masa cr&#237;tica, pero tambi&#233;n que la celebraci&#243;n de la Critical Mass en esa ciudad sigue reuniendo a por lo menos el doble sin que la abundante polic&#237;a que los custodia se atreva a detenerlos (la norma, de hecho, conduce a dilemas absurdos: &#191;qui&#233;n determina cu&#225;l es el ciclista n&#250;mero 51? &#191;se detendr&#225; a todos hasta que queden s&#243;lo 50? &#191;en qu&#233; momento de verlos juntos se decidir&#225; que est&#225;n juntos?). Los gobernantes imponen arbitrariamente sus reglas y sus m&#225;rgenes de transgresi&#243;n para que la represi&#243;n siempre est&#233; justificada. En conclusi&#243;n, la cifra m&#225;s uno de la que emerge una masa cr&#237;tica es fruto de una convenci&#243;n social: de la interacci&#243;n variable entre autoridades, conductores de coches, ciclistas y viandantes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Protesta, celebraci&#243;n y autorrealizaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde sus or&#237;genes, la Bicicr&#237;tica es una reivindicaci&#243;n urbana de mejores condiciones de circulaci&#243;n para las bicicletas. En su vertiente m&#225;s radicalmente ecologista se trata de una impugnaci&#243;n de la sociedad basada en el petr&#243;leo y de la colonizaci&#243;n de la ciudad (y del urbanismo) por el tr&#225;fico motorizado. Y para comunicar ese mensaje utiliza una acci&#243;n directa pre&#241;ada de una singular astucia: consiguiendo la adhesi&#243;n y el reclutamiento de simpatizantes aprovechando los resquicios de la legalidad y la identificaci&#243;n con estilos de vida &lt;i&gt;ecl&#233;cticos&lt;/i&gt; (una cierta posmodernidad en los comportamientos sociales que optan por viajar mucho en todo tipo de medios de transporte, ostentar su compromiso ambiental y probar de todo lo que sus recursos les permitan consumir).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8220;Cel&#233;bralo una vez al mes, &#250;sala todos los d&#237;as&#8221; y &#8220;Somos tr&#225;fico&#8221; son algunos de los escasos lemas que necesita esta acci&#243;n para difundir v&#237;ricamente su mensaje. Su fundamento radica en la habitual ausencia de reglamentaciones espec&#237;ficas que impidan a muchos ciclistas desplazarse al un&#237;sono por las calzadas (excepto en casos como Nueva York, como se ha se&#241;alado). De ah&#237; su paradoja: una manifestaci&#243;n reivindicativa que no necesita denominarse a s&#237; misma una &#8220;manifestaci&#243;n&#8221; (ni pedir autorizaci&#243;n legal para ello). De ah&#237; su atractivo: no nos sumamos a una manifestaci&#243;n, sino que s&#243;lo vamos a pedalear juntos... para manifestar nuestra protesta por el maltrato que sufrimos como ciclistas. Somos lo que no somos. Nos manifestamos sin manifestarnos. Y continuando con la misma l&#243;gica: los coches est&#225;n manifest&#225;ndose &lt;i&gt;masivamente&lt;/i&gt; todos los d&#237;as y nadie se lo impide, &#191;por qu&#233; se nos va a prohibir a nosotros lo mismo? &#161;Somos iguales a los coches, aunque somos distintos!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El movimiento se demuestra andando y la Bicicr&#237;tica se autorrealiza a s&#237; misma invitando a pedalear causando una sorpresa, una irrupci&#243;n inesperada, tanto en los ciclistas involucrados como en el resto de observadores. Por eso no necesita pancartas, panfletos ni discursos org&#225;nicos. Se presume de carencia de organizaci&#243;n y de espontaneidad pues el recorrido es decidido por quien se sit&#250;a a la cabeza del pelot&#243;n, aunque es evidente que hay un n&#250;cleo de activistas m&#225;s comprometidos con esta movilizaci&#243;n: guiando la marcha, concretando un lugar donde finalizar con una peque&#241;a fiesta (habitualmente en Madrid, centros sociales o solares okupados), comunic&#225;ndose a trav&#233;s de un foro, proponiendo reagrupaciones y paradas con &#8220;olas&#8221; de j&#250;bilo (o, menos frecuentemente, simulando la muerte de ciclistas al tumbarse en el suelo) y, sobre todo, arriesgando sus propios cuerpos y bicis cuando bloquean a los coches y motoristas dispuestos a embestir sin reparos contra la masa de ciclistas (que los hay, y no son pocos... la mayor&#237;a excus&#225;ndose con que &#8220;tienen prisa&#8221;).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De forma semejante a los menos &lt;i&gt;masivos&lt;/i&gt; &#8220;Reclaim the streets&#8221;, las masas cr&#237;ticas ciclistas realizan el concepto de &#8220;mani-fiesta-acci&#243;n&#8221;, ahora rehuyendo de la etiqueta expl&#237;cita de &#8220;manifestaci&#243;n&#8221; y enfatizando m&#225;s la de &#8220;fiesta&#8221; y diversi&#243;n. De esta forma acuden apasionados ciclistas de todas las edades (incluidos ni&#241;os peque&#241;os), patinadores, monociclistas, exhibicionistas de ingenios rodantes varios, animadores con sistemas de sonido instalados en las bicis, ciclistas con el tema del disfraz propuesto antes de cada evento (siguiendo una tendencia en auge de las fiestas privadas y hasta de las pol&#237;ticas) y, en general, distintas ramas de activistas pol&#237;ticos urbanos a la vera de muchas personas que encuentran aqu&#237; su primer acercamiento &lt;i&gt;suave&lt;/i&gt; a la movilizaci&#243;n colectiva. En definitiva, se reactiva el placer de andar en bici por la ciudad, redescubri&#233;ndola y revivi&#233;ndola con nuevos ojos y perspectivas, comparti&#233;ndola l&#250;dicamente y de forma poco consumista (no olvidemos, pese a todo, que, adem&#225;s de la autogesti&#243;n experimentada en los talleres de autorrepaci&#243;n, existe todo un negocio desarrollado en torno a la producci&#243;n de bicicletas, repuestos, complementos y ropa que tambi&#233;n impregna, en distintos grados de compulsividad, a los ciclistas).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;
Madrid en el subdesarrollo ciclista global&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A todo lo anterior sugiero a&#241;adir como hip&#243;tesis explicativa del reciente auge de este movimiento social en Madrid, la siguiente: supone una cr&#237;tica abierta al gobierno municipal por no avanzar m&#225;s en sus pol&#237;ticas de promoci&#243;n de la bicicleta de forma comparable a la tendencia global en otras ciudades de los pa&#237;ses enriquecidos del mundo. La Masa Cr&#237;tica es, en cambio, m&#225;s t&#237;mida y marginal en las ciudades donde el uso de la bici est&#225; m&#225;s extendido y ha sido propiciado desde las instancias municipales. Los movimientos ciudadanos reclamando protecci&#243;n y difusi&#243;n de la movilidad ciclista urbana tambi&#233;n fueron imprescindibles detonantes d&#233;cadas atr&#225;s en pa&#237;ses como Holanda y Dinamarca donde actualmente se observan los &#237;ndices europeos m&#225;s altos de uso, por lo que es de suponer un ciclo de declive movilizador a medida que se incrementen los desplazamientos en bici. El anuncio del alcalde de Madrid de suprimir la Fundaci&#243;n Movilidad ensancha m&#225;s, si cabe, la brecha que separaba sus maquillados discursos ambientalistas y sus megaproyectos urbanos y especulativos de infraestructuras viarias, rascacielos o aparcamientos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde el punto de vista de sus cualidades intr&#237;nsecas, la Bicicr&#237;tica madrile&#241;a ha gozado de un estilo de movilizaci&#243;n abierto, colorido (v&#233;anse el arco iris de las pegatinas o las camisetas con su &#8220;alegr&#237;a entre las piernas&#8221;) y con una periodicidad mensual (y una localizaci&#243;n c&#233;ntrica: siempre en la Plaza de Cibeles; aunque tambi&#233;n han proliferado otras Masas Cr&#237;ticas en barrios y municipios perif&#233;ricos) que lo hace m&#225;s predecible que la deriva imaginativa de sus recorridos y duraci&#243;n. Otras &#8220;marchas ciclistas&#8221; ocasionales, patrocinadas institucionalmente o por empresas comerciales, no obtienen, ni de lejos, grados de lealtad y de emoci&#243;n colectiva parangonables. Adem&#225;s, todo un colectivo social de ciclo-tecn&#243;filos, ciclo-turistas y &lt;i&gt;ciclo-tuneadores&lt;/i&gt;, a los que se suman bregados activistas aut&#243;nomos de los movimientos sociales madrile&#241;os aportando su experiencia pol&#237;tica y sus espacios sociales, ha encontrado en este evento una cita excelente para encontrarse regularmente con sus iguales y ampliar sus afinidades y redes sociales.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por &#250;ltimo, aunque la Bicicr&#237;tica se desarrolla en su mayor parte de forma tranquila y amena (con reparto a discreci&#243;n de saludos an&#243;nimos, con las bocinas solidarias procedentes de algunos autom&#243;viles, con las conversaciones fluidas entre ciclistas), se debe se&#241;alar que en su narrativa dram&#225;tica intervienen tambi&#233;n escenas de tensi&#243;n y violencia a ra&#237;z de los enfrentamientos que se producen con algunos conductores de coches y motos (o, incluso, con los peatones, a menudo obstaculizados en sus intentos de cambiar de acera al paso de la marcha ciclista), u ocasionalmente con la polic&#237;a municipal. Esta conflictividad se incrementa cuanto m&#225;s dura la marcha, cuanto m&#225;s se fragmenta el pelot&#243;n y, por lo tanto, cuanto m&#225;s atr&#225;s del mismo se sit&#250;an los ciclistas. En consecuencia, la compacidad y sincronizaci&#243;n de la Masa Cr&#237;tica se convierten en una necesidad t&#225;ctica, operativa, m&#225;s exigente cuanto m&#225;s masiva es su composici&#243;n. Y dicha necesidad acaba por extender a m&#225;s ciclistas que a los primigeniamente promotores, las necesidades de autoorganizaci&#243;n y de participaci&#243;n en la prevenci&#243;n y resoluci&#243;n de esos conflictos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Las calles, para concluir, vuelven a ser objeto y medio de una expresi&#243;n pol&#237;tica aut&#243;noma. Y esta vez en su sentido m&#225;s literal: calles para encontrarnos y para circular, para circular juntos y de maneras m&#225;s saludables y ecol&#243;gicas. La Bicicr&#237;tica redimensiona la escala y el uso de esas calles, muestra a otros habitantes aplastados por la contaminaci&#243;n, la velocidad, el ruido y el tr&#225;fico motorizado. Con la bici se gana una libertad individual de movimientos en las calles de la ciudad que la maquinaria capitalista hab&#237;a reservado en sus discursos casi exclusivamente para el autom&#243;vil. Y, a la vez, descubrimos que la manifestaci&#243;n pol&#237;tica de derechos y libertades en las calles puede hacerse tambi&#233;n en bici y no s&#243;lo andando (o con taxi o con tractor, para los gremios que usan esos veh&#237;culos como herramientas de trabajo). Protesta, reivindicaci&#243;n y cierto &lt;i&gt;hedonismo&lt;/i&gt; corporal (con ese ejercicio f&#237;sico se vigoriza el propio cuerpo y tambi&#233;n se muestran a otros, de forma seductora, sus capacidades musculares) se combinan as&#237; ampliando el repertorio de acci&#243;n de los movimientos sociales. La ciudad global, con todas las contradicciones que entra&#241;a, saca a la luz sus grietas y sus fundamentos. En la disrupci&#243;n, en la inmovilidad, en la resistencia al modelo de movilidad predominante, o en las modalidades alternativas y sostenibles de desplazamiento, podemos vislumbrar formas de supervivencia y de convivencia urbana.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>New York, notas a ras de suelo (por abajo de los rascacielos)</title>
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		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


		<dc:subject>Sociolog&#237;a Urbana</dc:subject>
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		<description>&#191;Con qu&#233; libros se puede leer New York? No recuerdo todos los t&#237;tulos, pero s&#237; s&#233; que han sido muchos los que han condicionado mi visi&#243;n de esta ciudad. Pienso en &#8220;Sidewalk&#8221; del soci&#243;logo Mitchell Duneier sobre los desahuciados negros que venden libros usados en Greenwich Village, y, por supuesto, en los de Jane Jacobs, para muchos considerada como la &#8220;hero&#237;na&#8221; local de la vida urbana bulliciosa y de barrio frente a la planificaci&#243;n especulativa y en altura, y tambi&#233;n mencionar&#237;a los de otros ilustres (...)

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 <content:encoded>&lt;img src=&quot;http://www.miguelangelmartinez.net/local/cache-vignettes/L150xH113/arton145-4ae66.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width='150' height='113' class='spip_logos' style='height:113px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#191;Con qu&#233; libros se puede leer New York? No recuerdo todos los t&#237;tulos, pero s&#237; s&#233; que han sido muchos los que han condicionado mi visi&#243;n de esta ciudad. Pienso en &#8220;Sidewalk&#8221; del soci&#243;logo Mitchell Duneier sobre los desahuciados negros que venden libros usados en Greenwich Village, y, por supuesto, en los de Jane Jacobs, para muchos considerada como la &#8220;hero&#237;na&#8221; local de la vida urbana bulliciosa y de barrio frente a la planificaci&#243;n especulativa y en altura, y tambi&#233;n mencionar&#237;a los de otros ilustres urbanistas como Lewis Mumford y Janet Abu-Lughod. En las librer&#237;as de segunda mano (Strand y Alabasters, en el East Village; m&#225;s selecta, a mi juicio, Unamable Books en Vanderbil Street, Brooklyn, aunque para textos de ciencias sociales prefiero, con mucho, la que he conocido hace poco en pleno &#8220;downtown&#8221; de Boston, Brattle Books, o la que me nutri&#243; hace a&#241;os en Chicago: Powells) he encontrado otros textos interesantes de Rem Koolhas y de Roberta Brandes Gratz, aunque, como es l&#243;gico, las estanter&#237;as est&#225;n llenas de esta tem&#225;tica &#8220;local&#8221; que no deja de atraer la atenci&#243;n de propios y extra&#241;os, producir gu&#237;as especializadas y constituirse en el &#225;vido objeto fotogr&#225;fico por antonomasia -la &#8220;gran manzana&#8221;, la &#8220;capital del mundo&#8221;- para todo tipo de especies urban&#243;filas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En mi memoria reciente est&#225;n tambi&#233;n un excelente ensayo de Samuel Toledano titulado &#8220;Rep&#250;blica de Nueva York (a&#241;o cero)&#8221; y el de otro periodista, Enric Gonz&#225;lez, &#8220;Historias de Nueva York&#8221;, ambos para degustar desde la conflictividad social hasta las an&#233;cdotas hist&#243;ricas o m&#225;s cotidianas. Rebuscando en mi memoria m&#225;s a&#241;eja he aprovechado para releer a Garc&#237;a Lorca y a Jos&#233; Hierro con sus sendos poemarios (que no me deslumbran tanto como en su primera lectura) ambientados en la ciudad, en este paradigma de la &#8220;gran ciudad&#8221; tanto a principios del siglo XX para el andaluz, como a finales del mismo siglo para el madrile&#241;o. Y todo ello, no obstante, mezclado con tantas im&#225;genes de pel&#237;culas que llevamos ya incrustadas antes de internarnos en esta escueta y vacacional exploraci&#243;n urbana. Por eso, en este caso mucho m&#225;s si cabe, el ejercicio etnogr&#225;fico lo realizo con un abundante acopio de textos e ideas que se erigen, de antemano, en las pistas para empezar a orientarse, para improvisar y para componer el camino propio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La primera herramienta a la que recurro cuando arribo a una ciudad es, obviamente, un mapa. Muchos mapas previos los hemos consultado ya a trav&#233;s de Google Maps incluso antes de aterrizar, pero luego un buen mapa en papel siempre ayuda much&#237;simo a quienes no estamos continuamente conectados a la Red. En New York los dos primeros mapas &#250;tiles que llegaron a mis manos fueron el del metro y el de las rutas ciclistas. Ambos p&#250;blicos y gratuitos. Incluso m&#225;s nutridos e informativos que los proporcionados por algunas gu&#237;as (la &#8220;New York. Encounter&#8221; de Lonely Planet, por ejemplo, con la que nos pertrechamos en Strand a los pocos d&#237;as de aterrizar).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La impresi&#243;n inmediata que produce el sistema de metro es que sus l&#237;neas forman una intrincada y extensa mara&#241;a de dif&#237;cil lectura. La circulaci&#243;n var&#237;a mucho seg&#250;n los d&#237;as de la semana, las horas del d&#237;a o el mes del a&#241;o. Algunos trenes de la misma letra toman rutas alternativas o m&#225;s r&#225;pidas, sorteando estaciones intermedias, con lo que exige una atenci&#243;n constante de los viajeros desprevenidos. Y es cierto que el &#8220;subway&#8221; funciona ininterrumpidamente d&#237;a y noche, 24 horas, pero en algunas franjas horarias la espera puede alcanzar f&#225;cilmente la hora, con temperaturas terriblemente sofocantes en verano, mucho m&#225;s calurosas y con m&#225;s humedad ambiental que en la superficie (excepto en las numerosas estaciones que est&#225;n suspendidas en altura, en paralelo a plantas terceras o cuartas de muchos edificios, plagando el paisaje de tenebrosas estructuras met&#225;licas que privan de un m&#237;nimo horizonte visual a muchas viviendas).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Muchas estaciones de metro est&#225;n viejas, descuidadas y sucias. Se ven a menudo ratas por los andenes y las escaleras compartiendo espacio con los animales humanos. La oscuridad y la estrechez de muchos lugares de espera, la escasez de bancos y de se&#241;alizaci&#243;n clara, o un sistema de tarifas caras ($2,25 por viaje) y poco flexible (la MetroCard con m&#225;s reducciones en el precio es la de uso inlimitado, pero rara vez es la m&#225;s conveniente), hacen que este transporte p&#250;blico no est&#233; a la altura de las necesidades y expectativas de sus m&#225;s de 8 millones de habitantes. Es francamente mejorable, a&#250;n siendo esencial en la ciudad y masivamente utilizado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La edici&#243;n anual de un mapa ciclista con abundante informaci&#243;n de rutas, consejos, regulaciones municipales y tiendas de venta y reparaci&#243;n de bicicletas, es, por su parte, una buena muestra de las recientes pol&#237;ticas locales en esta materia. A&#241;o a a&#241;o van aumentando los carriles se&#241;alizados y sorprende la abundancia de tiendas y talleres existentes en todos los barrios, aunque el alquiler de bicicletas no es f&#225;cil de encontrar (en la Grand Army Plaza, junto a su europeizante &#8220;arco de la victoria&#8221;, se alquilan bicis al abusivo precio de $10 la hora). En los dos talleres de Time's Up, una &#8220;organizaci&#243;n ecologista de acci&#243;n directa&#8221;, en Manhattan y en Brooklyn (m&#225;s exactamente, en Williamsburg) ofrecen sesiones semanales de ayuda mec&#225;nica y venden bicicletas usadas (por unos $130) que luego recompran a un precio menor ($50). Osea, que incentivan un modelo intermedio entre la venta y el alquiler.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esta organizaci&#243;n es una de las impulsoras de la Critical Mass una vez al mes en cada uno de esos dos barrios (Manhattan y Brooklyn). La del mes de julio de 2010 no reuni&#243; a m&#225;s de 100 ciclistas con una abundante presencia policial (no menos de 50 polic&#237;as) que la vigilaban avizor de cualquier infracci&#243;n (y, en efecto, a un joven lo amonestaron y multaron). En la actualidad el agrupamiento de m&#225;s de 50 bicicletas en la calzada est&#225; prohibido, as&#237; como la circulaci&#243;n sin luces despu&#233;s de la puesta del sol, con lo cual la presencia policial y la amenaza de arrestos (ampliamente ejecutados en anteriores ediciones) ejerce una fuerte presi&#243;n con el &#225;nimo de despolitizar el car&#225;cter reivindicativo de este evento. De todos modos, de forma semejante a como he comprobado en otras ciudades (Londres y Mil&#225;n, por ejemplo), el extendido uso de la bicicleta en la ciudad quiz&#225;s explica mejor la menguada asistencia de ciclistas a una marcha que no puede ocultar su af&#225;n de protesta frente a la agresiva colonizaci&#243;n de las ciudades por los coches.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;New York, como gran parte del territorio de Estados Unidos, no es inmune a esa destructiva plaga de coches. V&#237;as de alta capacidad y atascos descomunales est&#225;n a la orden del d&#237;a. Por eso la recuperaci&#243;n y promoci&#243;n de la bicicleta resulta tan alentadora. Incluso es posible subirla a los vagones del metro cuando las distancias a recorrer son muy largas, aunque las puertas para acceder a las estaciones emiten un chirriante, y algo humillante, pitido de alarma si los empleados de las taquillas no lo desactivan al percibir el intento de acceso del ciclista desmontado (o de la mam&#225; con su cochecito de beb&#233;). En las calles no abundan los aparcamientos espec&#237;ficos para bicicletas, as&#237; que las farolas, parqu&#237;metros y vallas de todo tipo son utilizadas para encadenarlas. Los sem&#225;foros e intersecciones son tan poco respetados por la mayor&#237;a de ciclistas como los carriles-bici lo son por viandantes y veh&#237;culos a motor, de modo tal que la danza urbana dentro de ese caos se despliega ora alegre, ora irritante. Una vez que has decidido visitar la ciudad en bicicleta e imbuirte en ese ritmo de vida, s&#243;lo en las paradas de reposo da tiempo a mirar al cielo y a comprobar que cada minuto, o menos, pasa un avi&#243;n sobrevolando tu cabeza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Dentro de los movimientos urbanos que se van desvelando en la ciudad, destaca tambi&#233;n el de los jardines comunitarios (Community Gardens). Durante las &#250;ltimas cuatro d&#233;cadas han ido proliferando gracias a iniciativas vecinales y consiguiendo, en algunos casos, el apoyo y la financiaci&#243;n municipal. Sharon Zukin, conocida soci&#243;loga urbana y profesora en el Brooklyn College, public&#243; el pasado 10 de agosto (2010) un art&#237;culo en el New York Daily News alertando de la amenaza que se cierne sobre unos 200 de los 600 jardines comunitarios existentes. Al parecer, el alcalde Michael Bloomberg quiere aprobar nuevas normas para estos espacios que abrir&#237;an la puerta a su eliminaci&#243;n y a la edificaci&#243;n de viviendas en su lugar. En la red de sociolog&#237;a urbana a la que estoy suscrito se ha generado un animado debate a ra&#237;z de esta pol&#233;mica, de las necesidades de vivienda social en New York y de la incalculable contribuci&#243;n social, econ&#243;mica y ecol&#243;gica de esos espacios. Aunque cada uno tiene su propio modo de autogesti&#243;n y de apertura al p&#250;blico con actividades gastron&#243;micas o culturales variopintas, estas &#8220;manchas&#8221; de verde urbano, con m&#225;s o menos cultivos de frutas y hortalizas en su interior, van salpicando casi todos los barrios y enriqueciendo el aire y la vista para quienes los encuentran a su paso. Junto a los peri&#243;dicos mercados de productos frescos en distintos barrios y el entusiasta voluntariado que colabora con la gesti&#243;n de los parques p&#250;blicos, gracias a tales atisbos de naturaleza se puede llegar a olvidar, moment&#225;neamente, las masas ingentes de hormig&#243;n que se han ido acumulando a lo largo de la modernidad en este denso archipi&#233;lago.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Y qu&#233; m&#225;s hace la gente? Especialmente la nativa, si es que ese adjetivo es aplicable en un lugar tan cosmopolita como &#233;ste donde s&#243;lo en Manhattan, seg&#250;n nos advirti&#243; un arraigado oriundo, circulan 20 millones de personas cada d&#237;a, turistas incluidos. Esa pregunta surge por s&#237; sola a medida que uno se deja llevar por las rutinas cotidianas y dom&#233;sticas, y no por la avidez del consumo de signos y de tiempo que suele caracterizar a cualquiera que desee presumir -y rentabilizar en sus redes sociales- de los lugares que conoce y de los hitos que han pasado delante de sus ojos maravillados (&#161;vano ilusionismo!).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pues algunas observaciones curiosas no pueden escapar a esta cr&#243;nica: el sacar la ropa y los objetos usados a la puerta de las casas para venderlos o, simplemente, para dejarlos bien colocados a disposici&#243;n de quien quiera darles una nueva oportunidad de servicio (en algunas de las &#8220;brownstone houses&#8221; en los alrededores de Prospect Park); cantar, bailar, predicar y jugar al ajedrez en las plazas incluso hasta altas horas de las noches estivales (por ejemplo, en Union Square, en Battery Park o en Broadway el fin de semana); tambi&#233;n inducidos por la dura can&#237;cula de julio y agosto, ba&#241;arse o dejarse empapar en las numerosas fuentes que hay repartidas por parques y jardines (y no s&#243;lo los ni&#241;os), ya que el dispendio de agua corriente es habitual en una ciudad que se enorgullece de sus buenas reservas naturales relativamente pr&#243;ximas; el calor tambi&#233;n es causante de una fiebre desmedida por el aire acondicionado a una fuerte intensidad en el transporte p&#250;blico y privado, as&#237; como en el interior de las viviendas, tiendas y oficinas, lo que provoca violentos cambios de temperatura; en estas fechas no s&#243;lo los parques se llenan de deportistas y personas ociosas, sino tambi&#233;n las playas entre las que destaca la popular de Coney Island, con esa m&#225;gica mezcla de ruinas industriales y un parque de atracciones abigarrado y colorido, con un imborrable aire de antigualla, y toda una colonia de poblaci&#243;n rusa predominante en este barrio tan perif&#233;rico, al parecer, para los aut&#233;nticos &#8220;new yorkers&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por supuesto, lo que no se puede obviar en esas observaciones superficiales es un hecho profundamente arraigado en todas las sociedades pero m&#225;s dr&#225;stico e insistente, si cabe, en aquellos lugares donde m&#225;s diversidad social coexiste junta: la segregaci&#243;n social, de clase y &#233;tnica, fundamentalmente. Un s&#225;bado por la noche, por ejemplo, en el embarcadero 40 del Hudson River Park pude ver dos fiestas en sendos barcos (ambas para clases acomodadas): una (casi) exclusiva de poblaci&#243;n negra y otra (casi) exclusiva de poblaci&#243;n blanca (curiosamente, en ambas reg&#237;a el principio de moda en muchas reuniones sociales de acudir vestidos preferentemente con un motivo de &#233;poca o con unos colores determinados). Otro ejemplo, en una sola ma&#241;ana por Prospect Park se distribu&#237;an distintos grupos de ni&#241;os s&#243;lo blancos y s&#243;lo negros (y algunos mulatos o latinos), con sus distintas camisetas de colores (sobre todo en los grupos de negros) y acompa&#241;ados por sus respectivos monitores de tiempo libre. Poblaci&#243;n &#250;nicamente blanca, o ampliamente mayoritaria, se pod&#237;a ver en un concierto gratuito de Sonic Youth (cuyos m&#250;sicos son blancos, lo que podr&#237;a ser parte de la explicaci&#243;n). Y poblaci&#243;n casi exclusivamente de clase media o alta (en su mayor&#237;a, blanca o &#8220;internacional&#8221;) se pod&#237;a ver paseando por el High Line, un nuevo parque urbano &#8220;en altura&#8221; abierto hace pocos a&#241;os en Manhattan para recuperar unas vetustas v&#237;as de tren. Y hay barrios con poblaci&#243;n asi&#225;tica con su ingl&#233;s b&#225;sico y sus peri&#243;dicos en el idioma vern&#225;culo (no s&#243;lo Chinatown), como hay barrios con una mayor&#237;a muy amplia de origen latino o &#8220;hispano&#8221; (Corona en Queens, por ejemplo) o de poblaci&#243;n jud&#237;a con los claroscuros tonos de su atuendo tradicional (en Williamsburg, Brooklyn, pongamos por caso).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aunque el porcentaje de poblaci&#243;n latina es similar al de Chicago, un 27%, en New York se puede observar mucho m&#225;s biling&#252;ismo &#8220;oficial&#8221; o de uso corriente. Numerosos anuncios publicitarios est&#225;n en castellano, al igual que informaciones p&#250;blicas en instituciones municipales o los carteles en las obras de edificios donde consta siempre en castellano y en ingl&#233;s un mensaje y tel&#233;fono &#8220;para reportar an&#243;nimamente condiciones inseguras de trabajo&#8221;. Hay que ir a las escuelas y a los bares para ver c&#243;mo se reproducen estas divisiones sociales por mecanismos mucho m&#225;s invisibles. Pero la evidencia est&#225; ah&#237;: por mucho que las estad&#237;sticas registren que en la ciudad se hablan m&#225;s de 170 lenguas distintas, el roce no necesariamente hace el cari&#241;o. El color de la piel es un indicador (nunca del todo determinante ni actuando a solas) muy esclarecedor de esas divisiones, pero los indicadores de clase social no son menos dram&#225;ticos en esta sociedad hiperconsumista, tan meritocr&#225;tica (y ensalzadora del &#233;xito desde la m&#225;s tierna infancia) y tan polarizada: tener o no un seguro m&#233;dico, con todos los riesgos de ruina personal que puede acarrear esa carencia; tener o no un trabajo relativamente estable, con la dificultad a&#241;adida que tiene salir del desempleo o escapar al trabajo informal, por ejemplo, rebuscando y reciclando botellas por todas las papeleras y contenedores de la ciudad; tener o no vacaciones (habitualmente, no m&#225;s de un par de semanas al a&#241;o y no siempre pagadas, cuando se pueden disfrutar).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Siempre me ha preocupado c&#243;mo introducir -y reducir- esas desigualdades sociales en la planificaci&#243;n urban&#237;stica y cada vez me encuentro con m&#225;s -o nuevas- preguntas que respuestas. La segregaci&#243;n social sigue pautas regulares y no siempre impuestas o conflictivas. Es decir, que puede ser elegida y valorada positivamente para ciertas cosas por cada grupo social. En todo caso, los espacios de convivencia mezclada y la ruptura de los tab&#250;es exog&#225;micos (emparejamientos con miembros de otros grupos sociales, por lo general escasos) suelen ser reconocidos como indicadores favorables de &#8220;integraci&#243;n social&#8221;, aunque yo prefiero pensar en la creaci&#243;n de condiciones de diversidad social necesaria -y no saturada- que estimule las potencialidades de la mayor&#237;a y su cooperaci&#243;n mutua. La agricultura casera, la venta ambulante, el uso de distintos registros ling&#252;&#237;sticos, la herencia hist&#243;rica y simb&#243;lica de los distintos grupos (en New York, por ejemplo, hay una avenida que lleva el nombre de Malcom X), la autorizaci&#243;n de lugares de culto religioso, la pr&#225;ctica de deportes propios o la promoci&#243;n de m&#250;sicas originarias de cada pa&#237;s, pueden incorporarse al urbanismo como perspectivas de las minor&#237;as &#233;tnicas o de los colectivos inmigrantes si se les concediese voz y posibilidades de participaci&#243;n. Pero el uso pol&#237;tico del urbanismo est&#225; muy alejado de esa problem&#225;tica y la inmigraci&#243;n o el cosmopolitanismo suelen ser considerados como factores simplemente demogr&#225;ficos (incremento de la natalidad o rejuvenecimiento de la poblaci&#243;n residente) o inmobiliarios (incidencia en los precios de los alquileres y en las percepciones sobre la pobreza o la delincuencia de una zona).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Casi por casualidad, buscando conciertos de jazz gratuitos, un d&#237;a acabamos visitando la casa museo de Louis Armstrong, en el humilde barrio de Corona, Queens. El gu&#237;a enfatiz&#243; que el genial m&#250;sico podr&#237;a haberse comprado una mansi&#243;n en cualquier barrio rico (y blanco) de la ciudad, pero que, animado por su mujer, cuya familia resid&#237;a en la zona, acept&#243; instalarse ah&#237;, en una vivienda unifamiliar de tama&#241;o m&#225;s bien modesto. A pesar de los elevados emolumentos que percib&#237;a ya, desde la d&#233;cada de 1940, la primera vez que vio la casa no le pareci&#243; nada modesta pues &#233;l proven&#237;a del estrato m&#225;s bajo de la sociedad de New Orleans (su abuelo hab&#237;a sido esclavo; su madre ejerc&#237;a parcialmente la prostituci&#243;n y &#233;l comenz&#243; a trabajar antes de los 10 a&#241;os de edad). En la casa, evidentemente, hicieron acopio de todos los lujos que pod&#237;an permitirse, aunque el peque&#241;o tama&#241;o de la misma y el compartirla durante algunos a&#241;os con la madre de la esposa, limitaban bastante la ostentaci&#243;n. No obstante, conviene notar que el simp&#225;tico trompetista y vocalista, tambi&#233;n conocido como Satchmo, se pasaba m&#225;s de 300 d&#237;as al a&#241;o viajando por hoteles y teatros de todo el mundo, por lo que apenas hac&#237;a uso de su residencia &#8220;habitual&#8221;. Lleg&#243; a ser denominado, por iron&#237;as de la vida, &#8220;el embajador Satchmo&#8221; en una &#233;poca de agrias discriminaciones contra la poblaci&#243;n negra que en su mayor&#237;a permanec&#237;a invisible y sin derechos civiles efectivos. Quienes hoy regentan su casa museo se&#241;alaban que esta elecci&#243;n de residir en un vecindario de clase obrera le honraba y ten&#237;a el efecto indirecto de repercutir en la vida de sus vecinos pues a Satchmo le gustaba jugar con los ni&#241;os del barrio y tocar m&#250;sica con ellos (&#233;l no tuvo descendencia propia), y Lucille, su esposa, lleg&#243; a ofrecerle a los residentes de su calle renovar sus muros y fachadas con ladrillos (la mayor&#237;a de construcciones son de madera) cuando ella decidi&#243; reformar su propia casa, con un claro &#225;nimo de no distinguirse excesivamente de ellos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esta &#250;ltima observaci&#243;n no ha dejado de intrigarme los &#250;ltimos d&#237;as a la vez que le&#237;a la autobiograf&#237;a de Mumford, m&#225;s de clase media pero tambi&#233;n con una vida atribulada y fascinante. Cualquier mezcla social es compleja y no necesariamente tiene efectos redistributivos en los ciudadanos m&#225;s pr&#243;ximos (aunque sospecho que crea mejores condiciones para estimular y potenciar relaciones sociales m&#225;s justas). Los extremos de exclusividad social -por ejemplo, en los restaurantes a la sombra perenne de los rascacielos del distrito financiero de Manhattan, por no decir en el acceso a su interior (cada vez m&#225;s restringido si no se pertenece a alguna de las empresas u organismos que los ocupan, debido a las estrictas prevenciones frente al terrorismo despu&#233;s del 11 de septiembre de 2001)- me parecen, sin embargo, m&#225;s insoportables y est&#233;riles. La admiraci&#243;n que producen esos puentes con su grandiosas armaduras met&#225;licas (el de Brooklyn, el de Manhattan, el de Williamsburg...) y, desde sus descansillos, ese variado &#8220;skyline&#8221; de tantas torres de pisos en tan reducido espacio, no pueden cegar, en todo caso, nuestras interrogaciones sobre el modelo de sociedad que se configura en sus intersticios. Y sobre nosotros mismos: &#191;qu&#233; buscamos en cada ciudad? &#191;qu&#233; preguntas nos sugiere o nos hemos tra&#237;do en nuestras alforjas? &#191;como qui&#233;n queremos vivir? Quiz&#225;s en los libros, en las calles y en los seres humanos m&#225;s pr&#243;ximos podamos vislumbrar alguna respuesta.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El Cabanyal (Valencia): reflexiones en el fragor de la batalla</title>
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		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


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Quiero decir, ante todo, que considero que ya han sido todo un &#233;xito esa persistencia en la denuncia y en la resistencia social durante tanto tiempo, el aprendizaje de movilizaci&#243;n y auto-organizaci&#243;n conseguidos, y el valiente reto al autoritarismo pol&#237;tico y al urbanismo especulativo. Sin embargo, la batalla final a&#250;n puede perderse, y eso merece seguir pregunt&#225;ndose al respecto de todos los elementos significativos en juego y seguir explorando las estrategias de acci&#243;n para avanzar en la defensa del barrio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En junio de 2010 se puede contemplar ya la desolaci&#243;n de numerosos edificios derribados, los solares con o sin tapias, el estado ruinoso de cada vez m&#225;s edificaciones, y las abundantes infraviviendas. Los &#250;ltimos derribos de abril, acompa&#241;ados de una dur&#237;sima represi&#243;n policial, reavivaron las actividades y la proyecci&#243;n p&#250;blica de la plataforma. Pero en los balcones del barrio se pueden ver tambi&#233;n banderas de distinto signo: por un lado, las m&#225;s numerosas, las distribuidas por SEC con el lema &#8220;Rehabilitaci&#243; sense destrucci&#243;&#8221; (Rehabilitaci&#243;n sin destrucci&#243;n); por otro lado, las que han repartido las bases del PP con el lema &#8220;Si volem&#8221; (S&#237; queremos la prolongaci&#243;n de la avenida Blasco Ib&#225;&#241;ez); un tercer tipo son las dise&#241;adas para desplegarse en cualquier punto de la ciudad en contra del Plan (&#8220;Cabanyal, t'estime, sencer i viu&#8221;; Cabanyal, te quiero entero y vivo), pero tambi&#233;n lucidas en muchas viviendas del barrio por personas que no se identifican plenamente con SEC. A veces, coinciden los tres tipos de ense&#241;as en el mismo edificio y sus moradores se niegan la palabra al cruzarse.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esa batalla simb&#243;lica es s&#243;lo la extensi&#243;n de una m&#225;s general librada en los medios de comunicaci&#243;n de masas en la que SEC recibe constantemente acusaciones, sobre todo de la alcaldesa del PP, de ser una minor&#237;a en el barrio y un conjunto de especuladores, radicales, violentos e insolidarios con el inter&#233;s general de la ciudad, s&#243;lo apoyados por el PSOE y, adem&#225;s, por motivos electorales. Independientemente de su falsedad, que casi nadie se molesta en verificar, dichos discursos tienen efectos demoledores: una gran parte de la ciudadan&#237;a de Valencia no conoce ni visita el barrio, teme por su seguridad en caso de internarse en &#233;l y disuade a terceros de lo mismo, a la vez que relega el conflicto a algo intrascendente y partidista. &#191;C&#243;mo contrarrestar, pues, esos discursos deslegitimadores de la racionalidad de la lucha vecinal? &#191;No son suficientemente &#8220;racionales&#8221; para la opini&#243;n p&#250;blica las &#243;rdenes del Ministerio de Cultura y del Tribunal Constitucional paralizando los derribos? &#191;No lo son tampoco los escritos de urbanistas y expertos de toda &#237;ndole que claman por la conservaci&#243;n de ese conjunto hist&#243;rico? &#191;Acaso, a ojos de la mayor&#237;a indiferente, no est&#225; todo litigio entre racionalidades te&#241;ido por un trasfondo de desavenencias pol&#237;ticas y nadie se cree nada pero deja hacer y deshacer a las autoridades locales lo que les plazca?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Algunos artistas hacen fiestas en los solares o los decoran con alusiones a las torres que se construir&#225;n a su vera. Otros prefieren pintar los edificios amenazados por la piqueta para llamar la atenci&#243;n sobre la irrepetible calidad de lo que se va a derruir. Sin embargo, el estigma de peligrosidad del barrio se difunde a m&#225;s velocidad y llega a m&#225;s gente sustentando a esa mayor&#237;a conformista que no se indignar&#225; la pr&#243;xima vez que lleguen las excavadoras al barrio. El reto de SEC para mostrar p&#250;blicamente que son mayor&#237;a, que tienen el respaldo de numerosos colectivos y organizaciones sociales y que est&#225;n aportando algo positivo para toda la ciudad (un barrio habitable y diverso, &#8220;pintoresco&#8221; y con una estructura urbana valiosa y consolidada, accesible al mar sin necesidad de utilizar el coche, etc.) pasar&#237;a, pues, por abrir las puertas simb&#243;licas del barrio (la iniciativa &#8220;Portes Obertes&#8221; va en ese sentido pero, quiz&#225;s, demasiado restringida al p&#250;blico vinculado al arte). Ante los embates constantes que sufren, su r&#233;plica en t&#233;rminos de mensajes y discursos &#8220;positivos&#8221; no puede quedarse atr&#225;s. En todo caso, &#191;no precisan todav&#237;a mostrar toda esa racionalidad tambi&#233;n a sus vecinos m&#225;s pr&#243;ximos: a aquellos absentistas (quienes mantienen sus viviendas vac&#237;as y abandonadas), a quienes s&#243;lo tienen tiempo de sobrevivir en la precariedad, incluso a quienes aceptan las prebendas municipales (aire acondicionado en los comercios, ayudas a la dependencia para algunas familias cuyo expediente estaba hasta entonces paralizado, inmunidad policial para quienes viven de tejemanejes y trapicheos, etc.) a cambio de exhibir el &#8220;si volem&#8221;?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Asociaciones vecinales de otras ciudades tambi&#233;n est&#225;n visitando el Cabanyal en solidaridad con SEC. El reconocimiento en la prensa estatal (El Pa&#237;s y P&#250;blico, sobre todo) e internacional (Le Figaro, por ejemplo) ha contribuido, por su parte, a crear una opini&#243;n p&#250;blica favorable a la defensa del barrio. No obstante, en alg&#250;n momento ser&#225; necesario elevar el reto simb&#243;lico a la prepotencia del consistorio con alguna campa&#241;a estrat&#233;gicamente ponderada: &#191;un refer&#233;ndum? &#191;mensajes reversivos (por ejemplo, &#8220;si volem un barri sencer i viu&#8221; o &#8220;yo, Rita, tambi&#233;n s&#233; ceder para que ganemos todos&#8221;)? &#191;paseos guiados por el barrio? Y seguir explotando la indignaci&#243;n p&#250;blica ante la reciente brutalidad policial, pero tambi&#233;n ante el acoso policial que sufren en silencio muchos vecinos de forma cotidiana y el &#8220;gueto vigilado&#8221; del mercado de droga que esa misma polic&#237;a ha acotado dentro del barrio con el fin de reincidir en el estigma y en la supuesta necesidad del negocio de una regeneraci&#243;n urbana trufada de demoliciones y reconstrucciones.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por otra parte, los acciones discursivas no tiene por qu&#233; disociarse de otras pr&#225;cticas organizativas, movilizadoras y de denuncia. Al contrario, parece m&#225;s eficaz que se refuercen mutuamente. Algunas entidades p&#250;blicas y privadas est&#225;n realojando en el barrio a familias pobres como &#8220;soluci&#243;n temporal&#8221;. El Ayuntamiento y la empresa Cabanyal 2010 S.A. tambi&#233;n ceden en usufructo o por alquileres muy bajos algunas de las viviendas que han adquirido en la zona m&#225;s afectada por la prolongaci&#243;n de la avenida Blasco Ib&#225;&#241;ez y del boulevard de San Pedro. Estiman que sus desalojos no ser&#225;n problem&#225;ticos en el momento de proceder a los derribos puesto que los moradores les deben &#8220;un favor&#8221;. Mientras, se opondr&#225;n a las protestas de SEC. Otros m&#250;ltiples casos -por ejemplo, respecto a calificaciones legales y esclarecimientos patrimoniales en distintos edificios y parcelas- obligan a SEC a redoblar sus esfuerzos por todos los puntos de conflicto que proliferan en el barrio. Las huelgas de hambre y las manifestaciones de la plataforma, por su lado, han sido replicadas por partidos pol&#237;ticos de extrema derecha que utilizan mensajes similares y recorren el barrio bajo la autorizaci&#243;n irresponsable de la Delegaci&#243;n del Gobierno. &#191;Qu&#233; m&#225;s se puede hacer? &#191;Barricadas, desobediencia civil, planes urban&#237;sticos alternativos? &#191;S&#243;lo campa&#241;as de sensibilizaci&#243;n?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde luego, hacer todo aquello que tenga fuerza simb&#243;lica y sensibilizadora parece positivo para esta lucha. Pero, en definitiva, &#191;no es m&#225;s eficaz ocupar, construir, urbanizar, y, en consecuencia, auto-planificar el barrio de un modo verdaderamente participativo y respetuoso con los legados urbanos merecedores de preservaci&#243;n? En este sentido son especialmente relevantes las ricas iniciativas de okupaci&#243;n (pol&#237;tica) de viviendas y centros sociales desarrolladas en este barrio que habitualmente han unido sus fuerzas a SEC y que ahora convocan sus propias asambleas vecinales, pero que adem&#225;s muestran de forma pr&#225;ctica c&#243;mo rehabilitar los edificios, habitarlos de forma autogestionada y comunitaria, y revitalizar las relaciones sociales entre distintos residentes. Posiblemente se trata de un caso &#250;nico por su magnitud, duraci&#243;n y calado. Profundizar en esa alianza virtuosa, no obstante, plantea otras tantas cuestiones de diferencias culturales o ideol&#243;gicas semejantes a las que SEC tiene con otros colectivos, aunque la experiencia pasada ya ha allanado buena parte del camino. &#191;Y no es acaso tambi&#233;n constructivo promover iniciativas de autoempleo, instituciones de debate y redes de cooperaci&#243;n en una comunidad sometida a agresiones regulares por todos sus flancos? &#191;En qu&#233; medida podr&#237;an frenar los planes de destrucci&#243;n si permanece la exclusi&#243;n de la propiedad inmobiliaria (mientras la estrategia municipal sea la de evitar la expropiaci&#243;n forzosa)? &#191;No se estar&#225;n plantando las semillas de una futura elitizaci&#243;n del barrio, se consume o no la parte m&#225;s destructiva del PEPRI, en cuanto que s&#243;lo ata&#241;an a la poblaci&#243;n con m&#225;s recursos de la zona (profesionales, artistas, trabajadores estables, comerciantes, estudiantes universitarios, etc.)? &#191;Qu&#233; se puede hacer para garantizar con equidad el derecho a una vivienda digna en el barrio para todos los sectores sociales? &#191;Y c&#243;mo dise&#241;ar y mejorar colectivamente los espacios p&#250;blicos?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Como se puede apreciar, el conflicto social del Cabanyal involucra una elevada complejidad de colectivos sociales, relaciones entre ellos, dilemas estrat&#233;gicos e inciertos escenarios futuros. Las preocupaciones mostradas m&#225;s arriba no indican ninguna prescripci&#243;n sino s&#243;lo elementos que, a nuestro entender, no deber&#237;an olvidar los activistas de SEC en su elogioso trabajo de protestas, an&#225;lisis y propuestas. Como iniciativa aut&#243;noma de participaci&#243;n ciudadana es en su seno, con las ayudas ajenas que necesiten y acepten, donde se digieren las preguntas, se toman las decisiones y se adquieren los compromisos. La batalla no est&#225; del todo perdida. Como apunta un cartel en la sede del SEC, el Matadero: &#8220;porque a&#250;n no estamos condenados&#8221;. Que se dirima hacia uno u otro lado de la balanza puede depender de factores estructurales ajenos al vecindario (la crisis econ&#243;mica que no le proporcione financiaci&#243;n privada suficiente al PEPRI, por ejemplo, o los cambios de gobernantes en las distintas instancias del Estado), pero el poder popular que se ha desencadenado tiene a&#250;n cierto espacio propio para incidir en el resultado. Y el conocimiento generado desde ah&#237; ya es una ganancia indeleble para los movimientos urbanos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Miguel Mart&#237;nez. Profesor de Sociolog&#237;a. Universidad Complutense de Madrid&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Mitos y especulaciones en el mercado de alquiler de viviendas</title>
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		<dc:subject>Sociolog&#237;a Urbana</dc:subject>
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		<description>MITOS Y ESPECULACIONES EN EL MERCADO DE ALQUILER DE VIVIENDAS El alquiler de viviendas ha sido presentado desde hace d&#233;cadas como una soluci&#243;n general a la carencia de viviendas asequibles y como un ant&#237;doto para los problemas que comporta la adquisici&#243;n en propiedad. El debate al respecto es intrincado y puede retrotraerse a las reflexiones pioneras de Engels y de Proudhon, pero me limitar&#233; ahora a se&#241;alar las apor&#237;as de esa defensa generalizada del alquiler. A priori, podr&#237;amos distinguir tres (...)

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 <content:encoded>&lt;img src=&quot;http://www.miguelangelmartinez.net/local/cache-vignettes/L150xH150/arton143-a8e04.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width='150' height='150' class='spip_logos' style='height:150px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;MITOS Y ESPECULACIONES EN EL MERCADO DE ALQUILER DE VIVIENDAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El alquiler de viviendas ha sido presentado desde hace d&#233;cadas como una soluci&#243;n general a la carencia de viviendas asequibles y como un ant&#237;doto para los problemas que comporta la adquisici&#243;n en propiedad. El debate al respecto es intrincado y puede retrotraerse a las reflexiones pioneras de Engels y de Proudhon, pero me limitar&#233; ahora a se&#241;alar las apor&#237;as de esa defensa generalizada del alquiler.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A priori, podr&#237;amos distinguir tres sistemas de alquiler: uno regulado y gestionado por el Estado; otro, regulado y gestionado por organizaciones de la sociedad civil; finalmente, el que se ordena por la fuerza de quienes poseen capital en el mercado. Al ser este &#250;ltimo sistema el dominante en la actualidad y el realmente promovido por la mayor&#237;a de gobernantes que venimos padeciendo, se&#241;alar&#233; algunas de sus m&#225;s notorias contradicciones e irracionalidades a partir de lo observado en los &#250;ltimos meses en Madrid. A nadie se le escapa, no obstante, la facilidad con la cual las viviendas en alquiler gestionadas por el Estado o por entidades sin &#225;nimo de lucro, pueden deslizarse tambi&#233;n hacia el pantanoso &#225;mbito del intercambio mercantil debido, por ejemplo: a la externalizaci&#243;n de la gesti&#243;n que recae en empresas privadas, expertas en todo tipo de tretas en perjuicio de los inquilinos; a la prescripci&#243;n de los plazos durante los cuales dichas viviendas est&#225;n sometidas a control p&#250;blico; a las &#8220;opciones de compra&#8221; que se les ofrece tempranamente a los inquilinos; o a la simple instauraci&#243;n de un mercado informal e ilegal de transacciones promovida por los primeros adjudicatarios de los alquileres con la anuencia o inhibici&#243;n de los gestores responsables de ese parque de viviendas en alquiler.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El mercado manda. Mejor dicho, mandan quienes m&#225;s capital inmobiliario o financiero tienen capacidad de manejar a modo de inversi&#243;n empresarial en viviendas. Y obedecen quienes &#8220;compran&#8221; los productos vendidos por los primeros. La solvencia econ&#243;mica de estos &#250;ltimos -su renta y su liquidez mensual- establece tambi&#233;n una jerarqu&#237;a entre los consumidores de alquileres determinando su grado de &#8220;obediencia&#8221; a las reglas impuestas por los propietarios. En todo caso, es conveniente subrayar que los bienes inmuebles son, por definici&#243;n, m&#225;s r&#237;gidos que otros bienes intercambiados en el mercado. Cada vivienda, ante todo, ocupa un &#250;nico lugar en el espacio. Esa localizaci&#243;n en un barrio u otro de la ciudad con un &#8220;valor medio&#8221; diferente (sobre todo, debido a los niveles de renta de sus moradores mayoritarios, aunque tambi&#233;n puede originarse en cualidades ambientales, de antig&#252;edad de las edificaciones, de acceso a equipamientos p&#250;blicos o de movilidad... y a las inversiones p&#250;blicas en general), hace que quienes mandan en el mercado de alquiler fijen precios reproduciendo las desigualdades econ&#243;micas ya existentes entre diferentes &#225;reas de la ciudad. En este sentido, el alquiler cubre los huecos dejados por las viviendas no vendidas sin alterar un &#225;pice la extracci&#243;n de plusval&#237;as del suelo mediante la segregaci&#243;n socioecon&#243;mica de los distintos barrios. El centro urbano (en Madrid, hoy, todo el interior de la M-30) con la excepci&#243;n de los reductos de clases populares (algunos enclaves de Lavapi&#233;s, Tetu&#225;n o Arganzuela, por ejemplo) est&#225; en la cima de esa jerarqu&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El mercado de alquiler, adem&#225;s, est&#225; lleno de enga&#241;os, abusos y estafas que es necesario denunciar. Quienes ofertan sus viviendas en alquiler tienden a anunciar m&#225;s metros cuadrados que los existentes (mencionando s&#243;lo los &#8220;metros construidos&#8221; o a&#241;adiendo terrazas a los &#8220;metros &#250;tiles&#8221;). Los propietarios m&#225;s avispados dan una aparente capa de pintura a grietas y goteras estructurales, cuando no ocultan aviesamente las deficiencias de puertas, ventanas, armarios, ca&#241;er&#237;as, grifos, desag&#252;es y otras insufribles aver&#237;as para las que siempre demoran su reparaci&#243;n. S&#243;lo los m&#225;s profesionales recurren a la argucia de mostrar en sus escaparates un exquisito repertorio de fotograf&#237;as retocadas y panor&#225;micas para atraer el peregrinaje, y robar el tiempo, de posibles inquilinos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En el cat&#225;logo de abusos antes de consumar el contrato de alquiler, la palma se la llevan las agencias de intermediaci&#243;n inmobiliaria. En Madrid se ha ido consolidando la cultura de cobrarle al inquilino un mes de renta como comisi&#243;n de la agencia. El trabajo de ense&#241;ar el piso, del que libran al casero, por lo tanto, lo acaba pagando el inquilino. Por si fuera poco, el dep&#243;sito de la fianza (habitualmente la misma cantidad de la renta mensual) cada vez se aumenta a m&#225;s meses (hasta 2 y 3 meses de fianza) y los propietarios ni siquiera lo ingresan en las instancias p&#250;blicas en las que deber&#237;an, con lo que tienen todav&#237;a m&#225;s capital l&#237;quido en su poder. Una vez que cobran regularmente, es frecuente que reclamen la subida anual del IPC (&#205;ndice de Precios al Consumo) en la renta, pero tambi&#233;n que se olviden de aplicar su reducci&#243;n cuando, en tiempos de crisis, le sucede lo propio a dicho indicador. Y, con mayor fraude de ley, hay quien le cobra la contribuci&#243;n a la &#8220;comunidad de propietarios&#8221; al ingenuo o resignado, pero siempre desplumado, inquilino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La gota que colma el vaso son los llamados &#8220;avales bancarios&#8221; que tambi&#233;n est&#225;n en auge y que pueden llegar a suponer 6 meses &#243; 1 a&#241;o de &#8220;pr&#233;stamo&#8221;, aumentando entre 20 y 50 euros la renta mensual a pagar por el arrendatario. As&#237;, tambi&#233;n con los alquileres la banca puede sacar su tajada adicional (ya lo hace con las comisiones en la tramitaci&#243;n de los pagos). El arrendador, por naturaleza, desconf&#237;a del inquilino. Hasta el Plan Alquila de la Comunidad de Madrid intenta saciar esa desconfianza practicando un &#8220;estudio de solvencia&#8221; de las n&#243;minas, declaraci&#243;n de la renta, vida laboral y contrato de trabajo del inquilino, una especie de supuesto culpable de impago mientras no se demuestre lo contrario. Huelga mencionar que el Plan Alquila no le regala nada al inquilino a cambio de la entrega diligente de toda esa documentaci&#243;n, mientras que al propietario le surte de un generoso seguro anual sobre la vivienda arrendada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En el orden de las estafas m&#225;s flagrantes, la m&#225;s sonada que circula por internet es la de quienes ofrecen viviendas en alquiler a precios muy bajos. Cuando el deslumbrado inquilino potencial solicita m&#225;s informaci&#243;n, el propietario contesta que ha tenido que salir de viaje pero que le env&#237;a las llaves para visitar el piso a cambio de la primera mensualidad, con su compromiso de devolverla en caso de que el piso no sea del agrado del inquilino. Por supuesto, ni las llaves abren la puerta, ni el dinero es devuelto. Evidentemente, entre ese extremo de los timadores campantes a sus anchas y el ya referido de los abusos de ambiciosos propietarios y agentes inmobiliarios, s&#243;lo queda recurrir a las redes de amistad y familiares como mal menor. Claro que, de nuevo, asistimos a otra forma de exclusi&#243;n social en el plano residencial, pues quienes no poseen esa densidad relacional, ese &#8220;capital social&#8221; solvente y activo (por ejemplo, por haberse mudado de ciudad por motivos laborales), deben pagar m&#225;s, buscar m&#225;s y acabar en los lugares menos preferidos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde que se ha liberalizado el sistema de alquileres (Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994) los precios no han dejado de ascender en paralelo a los de las viviendas en propiedad. Ambos sistemas se complementan perfectamente. Los gobiernos lo han visto claro y, con el salmo mistificador de incrementar el porcentaje de alquileres hasta tasas europeas, hacen grandes dispendios del erario p&#250;blico en... facilitarles las operaciones especulativas y de salvaje transferencia de renta entre clases sociales a los propietarios de m&#225;s de una vivienda. Hasta el presente a&#241;o, por lo menos, la desgravaci&#243;n fiscal por propiedad no ten&#237;a l&#237;mite de ingresos y alcanzaba el 15% frente al 10% de la ofrecida a los inquilinos (s&#243;lo desde 2008 y s&#243;lo al rango de rentas por debajo de 24.000 euros). Pero cuando se acabe la primera el pr&#243;ximo a&#241;o, nadie augura una ayuda suplementaria a los inquilinos quienes, muy probablemente, acabar&#225;n pagando esa rebaja por decreto de las plusval&#237;as de los &#8220;inversores en vivienda&#8221; (es decir, un nuevo aliciente para que los precios de alquiler sigan subiendo). En conclusi&#243;n, el alojamiento es una necesidad b&#225;sica y un derecho humano universal que en esta sociedad, bajo la hegemon&#237;a del mercado inmobiliario, no es accesible para quienes no alcanzan la solvencia necesaria y, como se aprecia a luz de lo expuesto, es harto oneroso para quienes la alcanzan pero se ven obligados a lidiar con toda suerte de trampas y obst&#225;culos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Miguel Mart&#237;nez. Profesor de Sociolog&#237;a. Universidad Complutense de Madrid&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>acerca de las cartograf&#237;as sociales</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


		<dc:subject>Sociolog&#237;a Urbana</dc:subject>
		<dc:subject>Movimientos Sociales</dc:subject>
		<dc:subject>Espacios</dc:subject>
		<dc:subject>Presentaci&#243;n</dc:subject>

		<description>Presentaci&#243;n en las jornadas &quot;Cartas de Navegaci&#243;n Urbana&quot; organizadas por la asociaci&#243;n PAISAJE TRANSVERSAL. Escuela T&#233;cnica Superior de Arquitectura de Madrid. 8 de abril de 2010.

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Presentaci&#243;n en las jornadas &quot;Cartas de Navegaci&#243;n Urbana&quot; organizadas por la asociaci&#243;n PAISAJE TRANSVERSAL. Escuela T&#233;cnica Superior de Arquitectura de Madrid. 8 de abril de 2010.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Despenalizar la okupaci&#243;n, reconocer el movimiento</title>
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		<dc:date>2010-01-04T10:39:42Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


		<dc:subject>Movimiento Okupa</dc:subject>
		<dc:subject>Movimientos Sociales</dc:subject>

		<description>DESPENALIZAR LA OKUPACI&#211;N, RECONOCER EL MOVIMIENTO &#191;D&#243;nde se han ido los movimientos urbanos transformadores? Hace unos a&#241;os recib&#237; un comentario an&#243;nimo a un art&#237;culo te&#243;rico que escrib&#237; sobre la sociolog&#237;a urbana y pol&#237;tica de Manuel Castells. El evaluador se&#241;alaba que el problema de esas teor&#237;as era que se hab&#237;an quedado sin referencias emp&#237;ricas. Mi objeci&#243;n fue defensiva: que no se parezcan al movimiento vecinal y ciudadano del per&#237;odo post-dictatorial, no significa que hayan desaparecido; ah&#237; est&#225;n (...)

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		</description>


 <content:encoded>&lt;img src=&quot;http://www.miguelangelmartinez.net/local/cache-vignettes/L150xH113/arton130-38ff1.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width='150' height='113' class='spip_logos' style='height:113px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;DESPENALIZAR LA OKUPACI&#211;N, RECONOCER EL MOVIMIENTO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;D&#243;nde se han ido los movimientos urbanos transformadores? Hace unos a&#241;os recib&#237; un comentario an&#243;nimo a un art&#237;culo te&#243;rico que escrib&#237; sobre la sociolog&#237;a urbana y pol&#237;tica de Manuel Castells. El evaluador se&#241;alaba que el problema de esas teor&#237;as era que se hab&#237;an quedado sin referencias emp&#237;ricas. Mi objeci&#243;n fue defensiva: que no se parezcan al movimiento vecinal y ciudadano del per&#237;odo post-dictatorial, no significa que hayan desaparecido; ah&#237; est&#225;n el nuevo ecologismo urbano, el arte p&#250;blico, la promoci&#243;n de la bicicleta, las iniciativas frente a la privatizaci&#243;n de los equipamientos y servicios p&#250;blicos, la solidaridad y organizaci&#243;n de comunidades inmigrantes, o las okupaciones de viviendas y centros sociales autogestionados. No obstante, despu&#233;s de m&#225;s de dos d&#233;cadas de estas &#250;ltimas experiencias en ciudades espa&#241;olas y una d&#233;cada m&#225;s, por lo menos, en ciudades europeas, cabe seguir pregunt&#225;ndose: &#191;por qu&#233; las okupaciones a&#250;n suscitan tantas suspicacias, controversias y desconocimientos? Es m&#225;s: &#191;por qu&#233; siguen consider&#225;ndose un delito desde su tipificaci&#243;n en el C&#243;digo Penal de 1995 (con penas multa que pueden acabar en c&#225;rcel)?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Holanda y el Reino Unido son dos de los pa&#237;ses en los que la okupaci&#243;n de un inmueble deshabitado no ha constituido delito penal alguno durante d&#233;cadas. Distintas legislaciones, sin embargo, han ido erosionando las posibilidades de permanencia de los y las okupas en esos inmuebles y permitiendo los desalojos cuando la propiedad ofrec&#237;a garant&#237;as de que los utilizar&#237;a de forma inmediata. La &#250;ltima ofensiva del gobierno holand&#233;s contra el derecho a okupar incluso provoc&#243; la elaboraci&#243;n de un nutrido &#8220;libro blanco&#8221; por parte del movimiento y numerosas adhesiones p&#250;blicas. Una encuesta de opini&#243;n en el mismo pa&#237;s, adem&#225;s, mostr&#243; equilibradamente divididas las simpat&#237;as y antipat&#237;as hacia esas pr&#225;cticas. En Dinamarca, donde hace una d&#233;cada que casi no se permite ninguna nueva okupaci&#243;n, perviven desde principios de 1970 decenas de viviendas okupadas en un antiguo recinto militar: la comunidad de Christiania. Hace unos meses sus moradores han perdido el &#250;ltimo de los pleitos que manten&#237;an en su pulso legal frente al Estado y, si la apelaci&#243;n final no lo remedia, es posible que en breve se desaloje violentamente a una de las experiencias comunitarias urbanas m&#225;s interesantes de todo el continente. Este a&#241;o tambi&#233;n han sido desalojados y reokupados al poco tiempo, m&#237;ticos centros sociales okupados como el Cox 18 en Mil&#225;n o el CPO Experia en Catania. En toda Europa, como se puede f&#225;cilmente deducir, existen tensiones legales y pol&#237;ticas en torno a las okupaciones. Aunque el movimiento sigue activo y pro-activo, gestando m&#250;ltiples proyectos vitales y pol&#237;tico-culturales, la represi&#243;n al mismo ha aumentado en los &#250;ltimos a&#241;os en una especie de perversa &#8220;convergencia europea&#8221; paralela a los procesos &#8220;para-consitucionales&#8221; instigados por las &#233;lites transnacionales. &#191;No es perverso, acaso, que en las instituciones de la UE se ensalcen pr&#225;cticas de participaci&#243;n ciudadana, innovaci&#243;n, conocimiento, creatividad cultural, inclusi&#243;n social, sostenibilidad, habitabilidad, etc. y se destruyan aquellas experiencias sociales, como las okupaciones, donde mejor se ejercen?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Espa&#241;a no se ha quedado rezagada. Incluso la aparici&#243;n en varios pa&#237;ses de empresas especializadas en aumentar la seguridad de las viviendas vac&#237;as y acosar a quienes las okupan, empieza a tener su r&#233;plica local con las manifestaciones de algunos personajes y blogs especializados en combatir indiscriminadamente todo tipo de okupaciones y con cualquier argumento demag&#243;gico a mano. Para estos nuevos reaccionarios, la propiedad privada se defiende a capa y espada, mientras que su &#8220;funci&#243;n social&#8221; y todos los recursos que consume al suelo y al erario p&#250;blicos, son distra&#237;damente omitidos. Se olvida con facilidad, pues, el grave delito contra la sociedad que supone tener un inmueble sin ocupaci&#243;n despu&#233;s de que se ha planificado urban&#237;sticamente su ubicaci&#243;n, se le ha dotado de infraestructuras urbanas, se ha estudiado y autorizado su edificaci&#243;n y, lo que es peor, se han soslayado con mucha frecuencia sus deberes de conservaci&#243;n, ornato y seguridad. A la inexcusable y c&#243;mplice falta de diligente inspecci&#243;n y amonestaci&#243;n administrativas, se suma la agresi&#243;n social que implica una pr&#225;ctica especulativa en la gran mayor&#237;a de los casos de abandono, deterioro premeditado y acoso a inquilinos molestos para poder orquestar los pretendidos planes de recalificaci&#243;n o venta futura de los inmuebles. &#191;Por qu&#233;, entonces, son perseguidos y encarcelados aqu&#233;llos que denuncian ese despilfarro y le dan nueva vida a espacios muertos?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En realidad, s&#243;lo se le okupa a quien le sobra y, sobre todo, a quien ostenta tanto con su riqueza que no le importa mostrar su destrucci&#243;n a ojos de quienes necesitan y reclaman espacios para vivir, solos o en com&#250;n. Se le okupa a quien incumple ostentosamente la funci&#243;n social de la propiedad. La vivienda, adem&#225;s, es un derecho y la especulaci&#243;n, un delito. Okupar es una defensa de lo primero y una lucha contra lo segundo. Los inmuebles vac&#237;os nos expulsan de la ciudad tanto como nos segregan sus precios escandalosos. &#191;Por qu&#233; numerosos jueces atienden de forma extraordinaria las demandas de los propietarios acaudalados ordenando &#8220;desalojos cautelares&#8221; antes de celebrar juicio alguno? Esto es especialmente alarmante cuando comprobamos que en m&#225;s de una d&#233;cada y media de aplicaci&#243;n del C&#243;digo Penal apenas ha habido sentencias condenatorias por el &#8220;delito de usurpaci&#243;n&#8221;. Mientras, muchos de aquellos edificios una vez okupados, permanecen llenos de escombros aguardando su ruina, o una mejor fortuna para sus propietarios. Mientras, aqu&#233;llos que han reivindicado pac&#237;ficamente su derecho a una vivienda digna, tal como enuncia el art&#237;culo 47 de la Constituci&#243;n, y a espacios socioculturales donde desarrollarse libre y participativamente, a menudo tambi&#233;n son &#8220;encarcelados cautelarmente&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Nunca es tarde para volver a unir esfuerzos en pro de la despenalizaci&#243;n completa de la okupaci&#243;n. En muchas ciudades estamos viviendo de forma dram&#225;tica la amenaza de desalojo de proyectos que han reunido a miles de personas, colectivos, talleres, conferencias, conciertos, exposiciones, encuentros, fiestas y experimentos que, a la vista est&#225;, no tienen otros espacios apropiados donde desplegarse. M&#225;s all&#225; de cada espacio okupado concreto o de la apariencia juvenil de sus okupantes, est&#225;n promoviendo la rearticulaci&#243;n ciudadana de los barrios y de distintos movimientos sociales. Su radicalidad, sus constantes protestas y su autoorganizaci&#243;n horizontal, es cierto, pueden parecer m&#225;s propias de d&#233;cadas anteriores, pero todo ello es precisamente lo que hace valioso e imprescindible a este movimiento en un contexto de tanta miop&#237;a ante las necesarias transformaciones urbanas desde abajo y desde lo com&#250;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Miguel Mart&#237;nez
Profesor de Sociolog&#237;a. Universidad Complutense de Madrid&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Scientific Mediation: on social processes, contexts and networks in which scientists are embedded</title>
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		<dc:date>2009-12-18T15:08:07Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>


		<dc:subject>Sociolog&#237;a general</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;as</dc:subject>
		<dc:subject>Revistas</dc:subject>

		<description>M. Mart&#237;nez L&#243;pez, Scientific mediation: on social processes, contexts and networks in which scientists are embedded, Jcom 08(04) (2009) C05 Science and Technology Studies have discussed extensively over the social factors that hinder and facilitate scientific-technological activities. Some authors even have attempted to grasp the cultural and power conflicts involved in the definition of concepts, paradigms and research programmes. I will present here a reflection on the concept of (...)

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;font color=&quot;#8A0808&quot;&gt;&lt;strong&gt;M. Mart&#237;nez L&#243;pez, Scientific mediation: on social processes, contexts and networks in which scientists are embedded, Jcom 08(04) (2009) C05&lt;/strong&gt;&lt;/font color=&quot;#8A0808&quot;&gt;&lt;BR&gt;
&lt;BR&gt;
Science and Technology Studies have discussed extensively over the social factors that hinder and facilitate scientific-technological activities. Some authors even have attempted to grasp the cultural and power conflicts involved in the definition of concepts, paradigms and research programmes. I will present here a reflection on the concept of 'scientific mediation' which provides a complementary approach about the social networks that constrain, help and constitute scientific
research activities. A definition of this concept and some empirical examples will be provided. Nonetheless, I want to emphasise the social processes and contexts that allow us to understand mediations as something else than mere communication and conflict resolution. Secondly, I will defend such an approach in order to support scientific research, but I think that the analysis of scientific mediation needs to be clearly separated from the ideal conceptions of knowledge-society and democratic-ethos. Socialisation of science, finally, is stressed in its meaning of collectively sharing useful knowledge for the improvement of social justice.
&lt;BR&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Densidades urbanas y sociales</title>
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		<dc:date>2009-12-09T17:14:08Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>



		<description>T&#205;TULO DEL PROYECTO: ESTUDIO SOCIOL&#211;GICO ACERCA DE LAS DENSIDADES EN EL CENTRO URBANO DE MADRID ENTIDAD FINANCIADORA: GERENCIA DE URBANISMO-AYUNTAMIENTO DE MADRID. DURACI&#211;N DESDE: 01/09/2008 HASTA: 31/12/2008 INVESTIGADORES PRINCIPALES: Jes&#250;s Leal y Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &#193;MBITO: Local N&#250;mero de investigadores participantes: 4

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ENTIDAD FINANCIADORA: GERENCIA DE URBANISMO-AYUNTAMIENTO DE MADRID. &lt;BR&gt;
DURACI&#211;N DESDE: 01/09/2008 HASTA: 31/12/2008 &lt;BR&gt;
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Jes&#250;s Leal y Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &lt;BR&gt;
&#193;MBITO: Local &lt;BR&gt;
N&#250;mero de investigadores participantes: 4 &lt;BR&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Planificaci&#243;n territorial y participaci&#243;n social</title>
		<link>http://www.miguelangelmartinez.net/?Planificacion-territorial-y</link>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>



		<description>T&#205;TULO DEL PROYECTO: DIN&#193;MICAS INTER-METROPOLITANAS DE LA PLANIFICACI&#211;N TERRITORIAL Y SUS EFECTOS SOBRE LA PARTICIPACI&#211;N SOCIAL ENTIDAD FINANCIADORA: Ministerio de Educaci&#243;n y Ciencia (Plan Nacional de I+D+i) DURACI&#211;N DESDE: 27/12/2004 HASTA: 27/12/2007 INVESTIGADOR/A PRINCIPAL: Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &#193;MBITO: Internacional (Espa&#241;a y Portugal) N&#250;mero de investigadores participantes: (...)

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;T&#205;TULO DEL PROYECTO: &lt;strong&gt;DIN&#193;MICAS INTER-METROPOLITANAS DE LA PLANIFICACI&#211;N TERRITORIAL Y SUS EFECTOS SOBRE LA PARTICIPACI&#211;N SOCIAL&lt;/strong&gt; &lt;BR&gt;
ENTIDAD FINANCIADORA: Ministerio de Educaci&#243;n y Ciencia (Plan Nacional de I+D+i) &lt;BR&gt;
DURACI&#211;N DESDE: 27/12/2004 HASTA: 27/12/2007 &lt;BR&gt;
INVESTIGADOR/A PRINCIPAL: Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &lt;BR&gt;
&#193;MBITO: Internacional (Espa&#241;a y Portugal) &lt;BR&gt;
N&#250;mero de investigadores participantes: 7 &lt;BR&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Social Sciences and European Research Capacities</title>
		<link>http://www.miguelangelmartinez.net/?Social-Sciences-and-European,128</link>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Miguel Angel Martinez</dc:creator>



		<description>T&#205;TULO DEL PROYECTO: SOCIAL SCIENCES AND EUROPEAN RESEARCH CAPACITIES (SS-ERC) Website: http://www.techresp.eu/ ENTIDAD FINANCIADORA: VI PROGRAMA MARCO DE LA UNI&#211;N EUROPEA. COMISION EUROPEA. DURACI&#211;N DESDE: 01/05/2006 HASTA: 01/05/2009 INVESTIGADOR/A PRINCIPAL (para la secci&#243;n espa&#241;ola): Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &#193;MBITO: Internacional (UNIVERSIT&#193; DI ROMA &quot;TOR VERGARA&quot; y LABORATORIO DI SCIENZE DELLA CITTADINANZA de Italia, MAASTRICHT UNIVERSITY de Holanda, UNIVERSITY OF AARHUS de Dinamarca , (...)

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;T&#205;TULO DEL PROYECTO: &lt;strong&gt;SOCIAL SCIENCES AND EUROPEAN RESEARCH CAPACITIES (SS-ERC)&lt;/strong&gt; &lt;BR&gt;
Website: &lt;a href='http://www.techresp.eu/' class='spip_out' rel='nofollow'&gt;http://www.techresp.eu/&lt;/a&gt; &lt;BR&gt; &lt;BR&gt;
ENTIDAD FINANCIADORA: VI PROGRAMA MARCO DE LA UNI&#211;N EUROPEA. COMISION EUROPEA. &lt;BR&gt;
DURACI&#211;N DESDE: 01/05/2006 HASTA: 01/05/2009 &lt;BR&gt;
INVESTIGADOR/A PRINCIPAL (para la secci&#243;n espa&#241;ola): Miguel Mart&#237;nez L&#243;pez &lt;BR&gt;
&#193;MBITO: Internacional (UNIVERSIT&#193; DI ROMA &quot;TOR VERGARA&quot; y LABORATORIO DI SCIENZE DELLA CITTADINANZA de Italia,
MAASTRICHT UNIVERSITY de Holanda, UNIVERSITY OF AARHUS de Dinamarca , FUNDACION GENERAL UNIVERSIDAD
LA RIOJA de Espa&#241;a, y UNIVERSITY OF PRIMORSKA de Eslovenia) &lt;BR&gt;
N&#250;mero de investigadores participantes (en la secci&#243;n espa&#241;ola): 4 &lt;BR&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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